viernes, 29 de julio de 2011

Vicerrectoría de Difamación Social


Dra. María Pérez

Vicerrectora de Acción Social


No contenta con hostigarme, suspenderme, y finalmente cesarme de manera retroactiva de mi puesto como documentalista en la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), todavía tenía además que difamarme en su artículo ¿Hostigamiento o Campaña de Desprestigio?, aparecido en el Semanario Universidad del 27 de julio. Déjeme decirle que ya le entendimos perfectamente su mensaje: si en la UCR alguien usa medios de comunicación para denunciar políticos influyentes (como lo hice yo en el documental El oro de los tontos), se va para afuera y él y su descendencia serán perseguidos hasta el final de los tiempos, incluso si esto significa levantar falsos y violentar las leyes nacionales y los reglamentos internos de la Universidad de Costa Rica.


Según usted soy un caso perdido como documentalista y profesional. Usted tiene derecho a su opinión, así como tiene derecho a organizar su oficina como le parezca mejor. Pero déjeme decirle a qué no tiene derecho:


1) Mentir sobre la existencia o no de un documento oficial: Dice usted en su artículo que “Lamento que (Pablo Ortega) mienta diciendo que tenemos una prevención del Ministerio de Trabajo que no existe como documento oficial”. El documento está lejos de ser una leyenda urbana: se trata de la prevención SJ-IC-04844-11, un documento público que se puede consultar en el Ministerio, o que se lo puede ver en la siguiente página: http://acosolaboralucr.blogspot.com/. En la última página del mismo, Doña María, usted puede verificar el recibido con sello que le hizo su secretaria el 15 de junio a las 10:30 a.m.


Es muy conveniente para usted decir que este documento oficial no existe, pues de otra manera usted, al haberme cesado, habría violado el artículo 12 del Código de Trabajo, y, como es sabido, una consejera pública del prestigio de María Pérez es lógicamente incapaz de hacer tal cosa. Peor para la realidad.


2) Falsear los datos de mi productividad: Dice usted que en el último año sólo he producido dos vídeos, El oro de los tontos, y la Síntesis Histórica de la facultad de derecho. En primer lugar, debería usted aclarar que sólo tengo medio tiempo como realizador. En segundo lugar, si usamos el término “año” en el sentido astronómico de 365 días y unas horas más (ignoro qué calendario usa la VAS), resulta que en este último año tiene que incluir además la presentación del vídeo Fuerza contra Verbo de 25 minutos sobre autonomía universitaria (octubre, 2010: irónico que lo hiciera yo, ¿no, le parece?), el documental Los Intereses Creados de 20 minutos sobre las políticas de intereses del Banco Central (setiembre, 2010), y el proyecto de animación Animales de Alquiler (noviembre 2010), realizado con el debido permiso del anterior director de gestión, y que participó en una sección del Festival de Cannes. Son cinco trabajos en total, más otros trabajos de subtitulado y distribución que usted no toma en cuenta.


¿Pude haber producido más? ¡Sí! ¡Si a usted no se le hubiera ocurrido dejarme desde julio de 2010 sin equipo humano de producción, tal y como constató el Ministerio de Trabajo en la mencionada prevención! (¡Ups! Se me olvidaba que este documento no existe). Me permito hacerle notar a los demás lectores que mi principal denuncia contra la VAS en varias instancias es que me ha negado herramientas de trabajo y luego me han acusado de improductivo.


3) No puede descalificarme por no realizar trabajos que no me corresponden: Argumenta usted que no me podían mantener en la unidad de producción porque yo no hacía cámara, editaba o realizaba labores técnicas. Al parecer no le bastaba con que yo fuera director, investigador, guionista y productor. Permítame decirle que la producción audiovisual no está contemplada como una tarea unipersonal: existe algo que se llama especialización de funciones (esa es una de las razones por las cuales la entrega de los premios Oscar es tan larga). Ni siquiera Orson Welles hizo todas esas cosas que usted pretende de mí, y Da Vinci ya hace mucho murió. Su amigo y protegido, el Sr. Giuseppe Cirotti, por ejemplo, no sabe cómo hacer guiones. Y estoy seguro que tanto usted como yo nos morimos de hambre como maratonistas de competencia.


4) Insinuar que yo me niego a hablar con gente humilde: Desde que llegué a la VAS, aclaré que no podía ir a giras de varios días porque tenía tres cuartos de tiempo aparte como profesor, diseminados mis cursos a través de la semana. Esa es la razón laboral de que no pudiera ir a giras, no una pretendida misantropía. En todo caso me imagino que sus continuos viajes a Europa como Vicerrectora tienen como objetivo primordial visitar a la gente humilde de Europa.


Finalmente, usted que es tan buena para ver mis monstruosos defectos, ¿por qué no hace un trabajo de introspección, y se pregunta por qué me impuso una sanción por faltas graves sin derecho a legítima defensa, acto tan arbitrario que hasta la Rectoría, su tradicional aliada, tuvo que anularlo en oficio R-4017-2011? ¿Por qué no le dice a la gente que usted violó el artículo 21 de la Convención Colectiva, al cesarme argumentando una reorganización consistente en sacar a un solo funcionario, y sin mediar aviso ni negociación? Y por último: créame que me tiene muy sin cuidado sus irónicas acusaciones de que yo hago politiquería. Su inagotable sed por perpetuarse u orbitar en torno a puestos administrativos de alto rango no tiene por qué alterar mi exigencia a un trato justo y respetuoso de mis derechos como funcionario universitario.

M.Ph. Pablo Ortega Rodríguez

Documentalista y profesor universitario

Respuesta de una profesora de la Escuela de Estudios Generales al artículo de la Dra. María Pérez “¿Hostigamiento o campaña de desprestigio?”

Estimada doña María:


He recibido este correo de su parte. Le agradezco haberme incluido en la lista.

A raíz de mi cercanía con una de las personas que laboraban para la Unidad de Producción Audiovisual, de la Vicerrectoría que usted dirige (funcionaria que fue trasladada a otra oficina de la Vicerrectoría), hace más de dos años que conozco la situación que se ha presentado en esa Unidad con cuatro servidores de la Universidad que allí trabajaban.


Pero antes de referirme a este asunto es necesario que exprese que soy una profesora de la Universidad que a usted la ha estimado, respetado, admirado y apoyado siempre como usted lo sabe. Tuve la suerte de que usted fuera mi profesora en el posgrado, porque con usted llevé uno de los cursos de mayor calidad de mi Maestría, y también tuve la suerte de que usted aceptara ser lectora de mi tesis, porque me hizo observaciones que me revelaron una vez más su calidad profesional, aparte del compromiso con que asumió el papel de lectora.


También es necesario que exprese que igualmente estimo, respeto, admiro y no tengo inconveniente en decir que trabajé y voté con entusiasmo por la señora Rectora doña Yamileth González, en las dos ocasiones en que presentó su nombre para el cargo de la Rectoría. Cuando ha sido preciso apoyarla en las calles, allí he estado entre los primeros y primeras. La apoyé en la lucha por el presupuesto ante las circunstancias difíciles que tuvo que enfrentar, y hasta pude comunicarme con ella por la vía telefónica para decirle que podía contar conmigo.


Por qué explico esto. Lo hago para respaldar mi afirmación de que soy una persona amiga de la Administración de la que usted participa como Vicerrectora, y quejamás participaría de una campaña de desprestigio, que por lo que he vivido junto a esa funcionaria cercana sé que no existe ninguna intención de desprestigiarla a usted ni a nadie, y menos politiquería, sino defenderse, efectivamente, de una larga y agónica situación de acoso laboral.


Hasta hoy he guardado silencio porque soy simplemente una profesora universitaria, aunque cumpla ya 31 años de servicio incondicional a esta Benemérita Institución de la que siento orgullo como miembro de la comunidad universitaria y como costarricense.


Hasta hoy, respecto a este caso, me he limitado a darle apoyo emocional a una de las víctimas, a la que acompaño a tratamiento psicológico y a leer toda literatura que he podido con respecto al acoso laboral o acoso moral o mobbing como le llaman los especialistas.


Mis lecturas de las investigaciones de Piñuel Sabala, Hershcovis, Gimeno Lahoz, Leymnann y trabajos publicados por la Asociación Americana de Psicología (APA), y el sufrimiento de la funcionaria a que he hecho referencia, no me dejan duda de que lo que ha pasado en la Unidad de Audiovisuales de la VAS es un caso claro de acoso laboral.


Piñuel Sabala (psicólogo investigador de la Universidad de Alcalá) establece las fases del acoso laboral, pasos que uno a uno han vivido cuatro personas de la mencionada Unidad; como afirma Piñuel, la dinámica que se aplica para deshacerse del funcionario que resulta molesto al acosador, se dirige hacia el despido y es perversa. (Un artículo al respecto de este investigador se puede encontrar en la siguiente dirección electrónica: http:// acosolaboral.net/artículos- acoso-laboral.html).


Sufren de gritos, calificativos soeces, vigilancia y una campaña de desprestigio que los tilda de inútiles, irresponsables, indisciplinados, sospechosos de responsabilidad por la pérdida de equipo, no se les asignan funciones o se les da funciones muy por debajo de su calificación, lo que lo va minando psicológicamente, el aislamiento que es una de las prácticas más crueles: compañeros que no les dirigen la palabra, que se marchan del sitio donde se encuentran cuando ingresa el acosado, por temor a quedar mal con el acosador, etc.


Doña María: ¿es usted consciente del martirio que sufre una persona a la que no se le despide, pero tampoco se le nombra ni un día ni otro a lo largo de una quincena, y depende de su sueldo para alimentar a dos hijos, un sueldo que no es precisamnete el de un Vicerrector. Y después de enviar varias comunicaciones sin respuesta, finalmente le llega copia de un correo suyo en que se da la orden de nombramiento, pero pasan varios días sin que aparezca en el Expediente único? Yo tengo ese correo con fecha y hora de envío.


También explican los psicólogos lo que pasa con la autoridad superior del acosador. Este, a diferencia de su conducta con el acosado, es incondicional con su superior, respetuoso y colaborador, por lo que el superior no puede creer lo que realmente sucede con los acosados, apoya a su subalterno y entra en la cadena de condena a los acosados, que son el eslabón más débil.


Eso es lo que está pasando hace más de dos años, doña María.


En el link que consigné anteriormente se explica cómo y por qué inicia el acoso y el perfil psicológico del acosador.


El señor Pablo Ortega es el quinto del caso, y el más reciente. Profesor, a diferencia de los otros simples administrativos, se ha atrevido a levantar la voz. Uno puede estar de acuerdo o no con la producción audiovisual del profesor Ortega, ese no es el caso.


Teniendo como tengo los antecedentes, no puedo desligar el caso del profesor Ortega, que labora con apoyo de otros de los acosados, del caso de acoso laboral de la referida Unidad.


El profesor Ortega es uno de mis colegas profesores de la Escuela de Estudios Generales, donde se le conoce y respeta por su calidad académica.


Como este correo se me ha hecho largo, no comento hechos, graves en mi visión, en este prolongado caso, como la renuncia casi en pleno de una primera comisión investigadora de los hechos referidos.


Quiero expresarle que yo nunca imaginé el martirio que es el acoso laboral. Doy gracias a la vida que tanto en la Escuela de Estudios Generales como en el Instituto de Investigaciones Psicológicas tengo un ambiente laboral magnífico y respetuoso.


Pienso, con todo respeto que, aunque no exista legislación en torno al acoso laboral en nuestro país (carencia grave que espero pronto sea solventada), la Universidad de Costa Rica, por sus principios estatuidos, por los valores que representa, por su naturaleza humanística, no puede permitir ningún caso de acoso laboral y menos que se prolongue en el tiempo como ha sido este caso.


Sí, doña María, con el afecto y el respeto que sigo teniéndole como mi profesora, estamos frente a un caso de acoso laboral, no una campaña de desprestigio ni politiquería, y su autoridad y la de doña yamileth son clave para que la balanza se incline por los valores de nuestra Universidad o por una institución irreconocible que es la que, en silencio (así es el acoso laboral), se ha estado alimentando.


Un abrazo de su exalumna,

Olga Marta Rodríguez Jiménez.


La Unidad de Producción Audiovisual de la Universidad de Costa Rica, es una unidad de servicio –complementaria al Canal 15- que trabaja para distintos proyectos y programas, unidades académicas docentes y de investigación.

La Vicerrectoría de Acción Social (VAS), encargada de la comunicación y la imagen institucional, brinda este servicio que muchos de ustedes han aprovechado. En esta unidad –con recursos limitados- necesitamos trabajadores comprometidos, versátiles, capaces de asumir tareas múltiples y de responder ágilmente a las expectativas y necesidades de las y los usuarios.

Mi responsabilidad es la de velar por la calidad, la pertinencia, el respeto a las políticas universitarias, el cumplimiento en los plazos establecidos y el cuidado de los equipos. Al través de mis 44 años universitarios he mantenido una posición de izquierda, abierta y progresista, claramente comprometida y defensora de los derechos de las personas y comunidades menos favorecidas. Los programas institucionales, los kioscos ambientales, los trabajos comunales o las brigadas de emergencia son solo un ejemplo. Mi posición frente a la ODI y los medios de comunicación ha sido responsable y respetuosa –no estaría mal contactar a sus directoras-, contraria a la censura y a cualquier acción que comprometa la libertad de expresión. Yo comparto las posiciones de denuncia, apoyo la disidencia reflexiva, el trabajo cotidiano para tratar de mejorar la calidad de vida de los habitantes del país y la región, incluyendo “Crucitas”.

Mi lucha es conocida y clara. El video en discusión aún no nos ha sido mostrado. ¿Cómo hablar entonces de censura? He trabajado en equipo con cientos de personas que pueden dar fe del trato y el liderazgo que se vive en los espacios que coordino; por eso resulta dudosa y extraña la acusación de “hostigamiento laboral”. Pero no hay que equivocarse: una cosa es la consideración y el respeto por los demás, y otra es la permisividad y la falta de decisión.

En mi posición se deben tomar decisiones y reestructurar los espacios cuando amerita. El señor Ortega a falta de razones, se victimiza. Por qué no piensa en su proceder, de su bajísima productividad. En un año y con medio tiempo, además del video El Oro de los “tontos” iniciado en el 2009, realiza solo un programa, de cinco minutos para Derecho. Hemos esperado que el señor Ortega se supere en la parte técnica, igual que lo hace la mayor parte de quienes trabajan bajo mi responsabilidad. No podemos tener una persona que sólo sepa hacer guiones y sea incapaz de hacer cámara, editar, hacer gráficas, fotografía, bajar los materiales de Internet y de salir a la comunidad rural para tomar en cuenta la opinión de la gente más humilde. No podemos trabajar con personas que, explícitamente, se niegan a seguir lineamientos, a acatar procedimientos y respetar directrices. No podemos permitir que envíe sus trabajos a concursos, los suba a YouTube –son propiedad intelectual de la UCR- o los presente públicamente, sin haberlos mostrado previamente a quienes corresponde.

El señor Ortega no ha entendido que no trabaja para sí mismo, para su interés personal; labora para la Universidad de Costa Rica y tiene que mostrar competencia para el puesto, dentro de las posibilidades y límites de recursos que se tienen.

Lamento, la discusión. Lamento que afirme que se le despidió, cuando simplemente no se le renovó el nombramiento. Lamento que mienta diciendo que tenemos una prevención del Ministerio de Trabajo, que no existe como documento oficial. Lamento que algunos traten de aprovechar la coyuntura política –año electoral- para hacer politiquería y tratar de dañar.

La vicerrectora de Acción Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica (UCR), María Pérez Yglesias, rechazó los cuestionamientos hechos por el profesor y realizador audiovisual, Pablo Ortega, recientemente despedido por la jerarca.

Ortega, quien fue funcionario de la Unidad de Producción Audiovisual (UPA) de la VAS durante cuatro años aproximadamente, asevera haber sufrido acoso laboral tanto por parte de la Vicerrectora como del coordinador de dicha unidad, Giuseppe Cirotti, y el director de Gestión, Mainor Cordero.

Este acoso, según Ortega, consistió en una serie de acciones que se ejecutaron en perjuicio de su desempeño laboral. Puso de ejemplo el retiro del personal que trabajaba con él en la realización de los productos audiovisuales. “A mediados del 2010 me quitaron la productora, el camarógrafo y el editor, sin ser sustituidos y de manera arbitraria”, asegura.

Dicho accionar es para Ortega un hostigamiento sutil. “Quisieron dejarme como incompetente. Querían ser cautos. Un cuestionamiento debía de ser más fácil creando un antecedente de que soy incompetente”, alegó.

Para Ortega, este hostigamiento respondía al disgusto que había en la Vicerrectoría por la forma y el contenido de sus productos audiovisuales. “A ella (la Vicerrectora) no le gustaban mis abordajes; una vez me dijo que no son dignos del estilo universitario”, recordó. Además, añadió que “la raíz, por supuesto, está en la línea política y las complacencias de la Vicerrectora”.

Ante dicho cuestionamiento de acoso laboral, María Pérez sostiene que no existió ningún hostigamiento y que el retiro del personal que trabajaba al lado de Ortega respondió a un “reacomodo y movilización del equipo de trabajo”.

Ella aclaró que “acá nadie trabaja con Pablo exclusivamente; no tenía personas trabajando a su servicio. Está bien, se responde a las necesidades de la unidad y para eso hay editores y coordinadores de video, pero nadie tiene equipos personales a su servicio”.

La Vicerrectora argumentó que “las personas no pueden hacer el trabajo para ellas y hacer lo que quieran desde sus propias reglas. Pablo cree merecer un equipo como una productora grande; quizás lo merezca, pero nosotros no tenemos los recursos”.

En cuanto a la interpretación que hace Ortega del origen de lo acontecido, Pérez dice que “lamentablemente para Pablo su filosofía e ideología de vida son muy semejantes a la mía; tan en contra estoy de la marina, la minería y TLC como él; desde toda mi vida he sido abiertamente una persona de izquierda”. Para reafirmar su tesis, expuso que desde la Vicerrectoría se desarrollan diversos proyectos en defensa de los derechos sociales y ambientales.

“Tenemos todo tipo de proyectos de lucha por derechos ambientales y humanos. Este campo es enorme. Así que no puede venir Pablo a decir que no estoy dentro de la línea ideológica de él; tendría que detener todos los proyectos de la VAS”.

CENSURA PREVIA Y DESPIDO INJUSTIFICADO

Mientras tanto, Ortega –con nombramiento interino desde que fue contratado en la UPA– afirma haber sufrido censura previa y un despido injustificado.

De acuerdo con la cronología que detalló a este Semanario, el 7 de junio pasado fue notificado de una suspensión de dos días por faltas graves; y dos días después recibió un correo donde se le indicaba que a partir del 13 de junio empezaban sus vacaciones por un periodo de tres meses.

Las fechas de la cesación y la notificación coincidieron con las del estreno del documental “El oro de los tontos”, que estaba programado para el día 14 de junio. Para Ortega, esto no es coincidencia.

“Ellos me impiden venir a cumplir labores; irresponsablemente me impiden cumplir el protocolo de presentar el producto, y por supuesto que lo incumplí; no voy a permitir que me censuren el documental; eso es censura previa”, reclamó Ortega.

A la acusación de censura previa, Pérez afirma enérgicamente que es falso. “Él tenía que habernos mostrado el video a nosotros (VAS y UPA), antes mostrarlo en público; inclusive hizo el anuncio de la presentación en los medios sin que nosotros conociéramos el producto”, criticó.

Sobre la cesación, la Vicerrectora adujo que obedeció a que Ortega no se presentaba a su lugar de trabajo y presentaba mal los informes de labores; sobre las vacaciones manifestó que tanto el realizador como otras personas de la VAS salieron a vacaciones en la misma fecha, ya que las tenían acumuladas.

Más adelante, el 4 de julio Ortega recibe una carta donde se le notifica que su nombramiento semestral –que venció el 30 de junio– no sería renovado para el segundo periodo del 2011. Las razones que se esgrimen en dicha carta son “la reorganización que se realiza en la Unidad de Producción Audiovisual de la VAS”.

Según Ortega, este despido es arbitrario y no se siguen los procedimientos indicados, ya que no se le notificó con mayor anticipación, sumado a que en mayo de este año, él y otras cuatro personas interpusieron una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social –por el caso de la UPA–, por lo que ve una conexión de hechos.

Por su lado, la Vicerrectora refutó que el despido fuera arbitrario, ya que se determinó que el perfil de Ortega no era el indicado para la unidad referida, además de que no se contaba con los recursos económicos para renovar su nombramiento.

“No puedo tener a una persona que solo haga guiones en una unidad con tanto trabajo y tan poco presupuesto. Pablo no hace cámaras, no edita, no hace trabajo de campo, no investiga; por lo tanto, no cumple el perfil. Tiene una baja productividad; en año y medio solo tuvo dos productos”, puntualizó Pérez.

A estas razones le agregó que “no se presentaba al lugar de trabajo; tenía medio tiempo asignado y no venía; varias veces le hicimos ver eso”.

Respecto a la denuncia ante el Ministerio de Trabajo, Pérez afirma que no ha recibido aún una resolución oficial, y que lo que le hicieron llegar fue un borrador del caso; por esta razón, al no haber disposiciones concretas para la Vicerrectoría, lo que argumenta Ortega no es válido.

En su criterio, terceras personas se valen del caso de Ortega para crear una cortina de humo. “Sencillamente, creo que esto tiene una gran dosis de politiquería, de necesidad de atención”, acotó.

También mencionó que se acerca una elección por la Rectoría y “por supuesto que lo está aprovechando la política universitaria; esto tiene tintes electorales –entre otras cosas– para desacreditarme”.

Pérez piensa que Ortega en su legítima defensa cae en una trampa. “Me he quedado callada porque no quiero caer en juegos de poder; quiero que las cosas tengan su procedimiento. No he querido salir a polemizar”,

Ortega, quien tiene una plaza de medio tiempo en la Escuela de Estudios Generales y es profesor asociado, pide que haya diálogo, aunque no descarta acudir a otras instancias.


http://semanario.ucr.ac.cr/index.php/noticias/universitarias/4207-cese-de-nombramiento-a-realizador-audiovisual-genera-polemica.html